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30 Nov 2010Tahití, el exotismo del Pacífico
Una de las 120 islas de la Polinesia Francesa es Tahití, probablemente uno de los destinos turísticos más deseados por aquellos que busquen perderse en el paraíso.
Pero este lugar es mucho más que sol y playas que dejan sin aliento. Su vida y sus tradiciones hacen aún más atractiva la isla, como por ejemplo acudir al mercado municipal de Papeete –la capital de Tahití– Le Marché.
Este lugar está abierto durante toda la semana, sin embargo, resulta mucho más interesante acudir los domingos que es cuando se puede ver todavía más movimiento, ya que los vendedores de los pueblos de alrededor se desplazan hasta allí para mostrar su género y vender sus productos.
Belleza sorprendente en cada rincón
Otras de las visitas imprescindibles en Tahití son el orificio de Arahoho, un lugar en el que se ve como el agua es expulsado desde la tierra hasta el cielo, y las cataratas de Faarumai y Vaipahi.
Las playas de arena blanca y el agua cristalina del Pacífico son también dos enormes atractivos de la isla. Ideal para escaparse y pasar unos días relajados lejos de la rutina, los problemas y el estrés que nos provoca la vida diaria.
En estas mismas aguas, los amantes de los deportes acuáticos también tienen su lugar aquí, ya que el submarinismo, el surf con cometa o cualquier otra disciplina es posible.
Relax y belleza en sus spa
A la hora de organizar un viaje de este tipo es necesario hacerlo con profesionales, especialmente por el precio del mismo, por eso te recomendamos que si te interesa este destino para pasar tus próximas vacaciones visites esta web.
Cruceros, lunas de miel o viajes en pareja son algunas de las opciones por las que se decantan por un destino como Tahití. Aunque si además de relajarte con los paisajes y las playas quieres hacerlo al máximo, también existen diversos Spa y Wellnes en los que los visitantes pueden someterse a diversos tipos de tratamientos como baños purificantes, duchas de agua de lluvia, baños de río o de flores… Secretos de belleza propios de la isla cuyos resultados te sorprenderán de manera muy positiva.
A la hora de contratar alojamiento existen varios hoteles en la isla que incluyen este tipo de servicios y están especializados en ellos.
Así que no lo pienses más, visita Tahití y disfruta al máximo de tus vacaciones.
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23 Nov 2010Anoche, Telemadrid nos ofrecía una nueva edición de su programa “Madrileños por el mundo”. Nuestra sorpresa fue grata al descubrir que uno de los destinos elegidos para la ocasión, fue la Polinesia francesa. El reportaje constaba de tres partes en las que conocíamos un poco más de la mano de estos madrileños afincados en Polinesia sobre las islas y sus costumbres.
Si os lo perdisteis, aquí podéis volver a verlo.
http://www.telemadrid.es/?q=node/19314
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15 Nov 2010
Cerca de 200 pensiones familiares o pequeños hoteles de tipo familiar se reparten en los cinco archipielagos de Tahití y sus islas.
Su capacidad total de alojamiento se acerca a los 3.500 visitantes en 1.300 unidades. Para los viajeros apasionados por la simplicidad y las experiencias auténticas , la pequeña hotelería, actor ineludible del desarrollo de las islas, es el modo de alojamiento ideal, parecido a las cabañas rurales.

La recepción es familiar y calurosa, al estilo de los habitantes, deseosos de mostrar la riqueza cultural de sus islas. La mayoría de los establecimientos proponen excursiones, bien terrestres (al encuentro de senderos o caminos poco conocidos a pie o en todo terreno) o bien lacustres, hacia “motu” paradisíacos.

Este tipo de pensiones familiares se encuentran en el corazón de la naturaleza, ya sea al borde de la laguna con los pies en el agua o en la montaña, en medio de su lujuriosa vegetación.

Construidas con materiales locales, estas pensiones están lleno de encanto. La clasificación en curso desde 2002 es una garantía de respeto a las normas de comodidad y de calidad en el servicio. Del mismo modo se toma en cuenta el medio ambiente del establecimiento, su nivel de equipamiento y la recepción.
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9 Nov 2010Tanto en la tierra como en el mar, Tahiti y sus islas ofrecen una amplia garantía de actividades. Hemos seleccionado un par terrestres para ir abriendo boca:
EXCURSIONES A PIE AL CORAZÓN DE LOS VOLCANES

En las Islas de la Sociedad, las Marquesas o las Australes existen numerosas rutas de senderismo de diferentes niveles. Algunas de ellas son accesibles a todos, otras estás reservadas exclusivamente a buenos deportistas. Independientemente del nivel, es aconsejable concertar los sevicios de un guía experimentado, no solo por seguridad sino porque es la mejor manera de descubrir en profundidad toda la zona.

La mayoría de las rutas suelen ser de un par de hotas o una jornada completa, aunque también existe la posibilidad de reservar excursiones de tres días e incluso de una o dos semanas, enlazando varias islas.
CANYONIG Y ESCALADA

El relieve abrupto y el cause de los ríos es un auténtico regalo de la naturaleza para la práctica de los deportes al aire libre, especialmente para las diversas excursiones de canyoning en medio de suntuosos parajes. Acompañados por un guía dle Ministerio de Juventud y Deporte, se puede descender en rápel por magníficas cascádas, sumergirse en manantiales naturales o explorar los “lavatubes”, unos túneles de lava en la zona de Hitiaa en Tahiti.
Si optamos por hacer escalada, las cumbres del monte Aorai y Pito Iti coronados por un pico de más de 2.000 metros, son dos imprescindibles, así como el monte rotui y el Mou’a Puta. En Moorea, la montaña agujereada y en Bora Bora, el monte Pahia y el Otemanu, son algo menos imponentes, pero no por ello dejan de provocar gratas emociones entre los excursionistas. Retomando los “ineludibles”, está el ascenso al pico de la isla de Ua Pou, que merece por sí solo un viaje al archipielago de las Marquesas.

Hola María!!!
Que poco dura lo bueno, lo grande, lo autentico. Salimos de Madrid con infinidad de expectativas, y hemos vuelto verdaderamente encantados con Polinesia. El paraiso existe, uno no es consciente de donde ha viajado hasta que aterrizas en tu realidad diaria. Playas, personas, paisajes, sonidos, sonrisas, sueños, descanso, aventura, un edén que queda resonando en tu retina, un viaje que, como alguien me dijo al salir, te cambia la vida. No solo Polinesia es un conjunto de islas idílicas, no; también es gente, personas, de allí y de cualquier parte del mundo, siempre dispuestas a sonreir, a explicarte, a ayudarte. Se disfruta lo mires por donde lo mires. Nuestro viaje tocó cuatro islas: Tahiti, Moorea, Bora Bora y Tikehau.
¿Que decir de Tahiti? Paisaje único, la capital algo desordenada pero hasta eso tiene su encanto sabiendo que estás en el centro del Pacífico mismo. Su mercado, precioso, sus gentes, y las chicas del Banque de Polynésie, un poquito ariscas pero en general serviciales. Y eso si: vayas por donde vayas, un maravilloso perfume a Monoï Tiare, una especie de aceites corporales que ellos usan y que huele de maravilla.
Siguiente parada: Moorea, tu isla, Maria. Un vergel rodeado de coral. Estuvimos en la pensión Motu Iti, la verdad preciosa. Auguste, el dueño, y su mujer, gente amable hasta no poder más, lo bueno de viajar a pensiones es que tomas contacto con la gente de alli de forma directa, y ellos te hablan, te enseñan, te muestran su vida, adoran sonreir.. maravilloso. Lo peor son los horarios, muy distintos a los nuestros. En un par de días te acostumbras. Moorea es una isla pequeña, tres dias bastaron para ver su montaña, su interior (increibles las plantaciones) y su mar de coral circundante. Ah! Y el restaurante Aito, bueno, que grandisimo sitio!! Cena nocturna casi tocando el agua bajo la palmera en un clima único. Y carne de Nueva Zelanda, nada que ver con la ternera de Avila, vamos, pero exquisita. Su dueño, un tipo graciosísimo.
Bora Bora, la siguiente. Única. Irrepetible. Desde que llegas tus ojos no pueden dejar de mostrar asombro. Hotel Maitai, precios ajustados y un servicio delicioso. La playa no está demasiado bien desde nuestro concepto de playa: hay mucha concha y demás, pero no podemos olvidar que el coral reina por alli, y quien quiera playas de fina arena, que se vaya a Fuerteventura. A pocos metros de la orilla te encuentras enormes formaciones de coral llenas de peces de colores, y si tu bungalow está sobre el agua, los podrás ver nada más despertar, incluso por la noche. Bora Bora es sencillamente única, yo creo que parada obligada. Aguas inmensamente azules, gente amable, y sus montes.. . que imagenes traemos de ella…
Y por último, Tikehau, el atólón. Una vida totalmente distinta a las anteriores. Alli los turistas somos frecuentes, pero la vida es dura a pesar de vivir en un paraiso. Impresiona desde que pones el pie en tierra, desde que el avion aproxima. Una inmensa piscina natural rodeada de playas azul turquesa. Lo mejor: bucear, conversar con gente de alli, y disfrutar de los atardeceres en las playas exteriores. Ah! Y los cielos nocturnos. No hay luces cerca, el universo completo, como tal, la luna incluso amanece sobre el oceano, incluso crea su propia alba, se ven estrellas fugaces… Algo que no habiamos visto jamás. El buceo en Tikehau es una pasada, por todas partes corales, y tiburones, inofensivos eso si..
Y por fin, de vuelta. Eso es sin duda lo peor, lo unico malo: las 2.000 horas de vuelo. Gracias a las azafatas de Air Tahiti Nui el viaje se hace llevadero, pero horrible. Pero solo la vuelta, la ida se hace mucho más corta.
Y por supuesto, agradecerte Maria tus consejos, tu dedicación para que nuestra luna de miel haya sido un verdadero sueño hecho realidad. Mil gracias!!