
Continuamos nuestro repaso a las Islas de la Sociedad, que tenemos algo abandonado con Bora Bora, un atolón ubicado al noroeste de Tahití.
Para comenzar, un detalle curioso: Bora Bora (Pora Pora) significa en tahitiano Primer Nacimiento, lo que lleva a pensar a un religioso que este lugar coincide con el que disfrutaron Adán y Eva en el paraíso original.
Así pues, Bora Bora o el paraíso.
Desde el atolón se pueden observar las cercanas islas de Tahaa, Raiatea y Maupiti.
En Bora Bora, domina una belleza “irreal” de sus aguas plagadas de exóticos peces de colores y de las plantaciones de cocoteros franjeadas de arena blanca. La vista se hace todavía más bella gracias a que se halla rodeada de pequeños islotes alargados a los que se les llama “motus”, donde se encuentran los hoteles principales y el aeropuerto principal.
Podremos hacer muchas actividades, aunque, cierto es, lo que más llama la atención y se disfruta es de estar, sin hacer nada, en sus magníficas playas de aguas cristalinas.
La isla fue colonizada por polinesios en el siglo IV y la redescubrió James Cook en el 1777. A mediados del siglo XIX se convirtió en un protectorado de Francia y hoy día su población apenas llega a los diez mil habitantes.
Si además de visitar esta belleza natural y estar relajados todo el día sin tener nada en la cabeza, queremos conocer la cultura polinesia, podremos visitar los pueblos de Vaitape, Anau y Faanui. Se recomienda la visita a estas localidades sobre todo por sus alegres y llenos de colores mercadillos.

En lo que se refiere a información básica a conocer sobre Papeete, vale mencionar que su nombre proviene de la frase local “pape’ete” cuyo significado viene a ser “agua de la canasta”.

Se trata ni más ni menos de la capital de este archipiélago, aparte de tener una población cercana a los 150.000 habitantes hoy en día. Hoy en día Papeete cuenta con una pequeña mezcla de razas que es muestra clara de su historia, además de ciudadanos con raíces en esta isla también podemos hallar gran acoplamiento de los inmigrantes de origen francés y de otras islas cercanas de la misma Polinesia Francesa, siendo estos prácticamente el 30% de la población.



Entre algunos de los lugares que no puedes dejar de visitar en Papeete encontramos al municipio de Paea; Marché Papeete, el Mercado municipal de Papeete; el Monte Marau; las cascadas de Faarumai y de Vaiharuru así como los acantilados de Pari.
Poco a poco iremos ampliandos esta información, explicándos los museos y actividades que podréis conocer en la capital polinesia.


Para poder formar parte de la regata más importante de Tahití y sus islas, la Tahiti Pearl Regatta, no hace falta ni ser un gran deportista ni tener conocimientos de náutica basta con ser un enamorado de los placeres de la vida. Se celebra del 12 al 16 de mayo y los participantes navegarán por uno de los triángulos más bellos del Pacífico Sur, entre las islas de Raiatea, Taha’a y Bora Bora, en un ambiente festivo que mezcla deportividad y celebración.

El punto de partida de la competición arranca en Raiatea, la segunda isla más grande del archipiélago de las islas de la Sociedad, cuyo nombre significa cielo luminoso. Conocida por una flor única, endémica, que se ha convertido en símbolo de esta isla, la tiare apetahi, una gardenia blanca de cinco pétalos en forma de mano que nace en las montañas de Temehani y se abre de madrugada con un ruido muy peculiar, es en su popular marina donde tienen su base de operaciones la mayoría de las compañías de chárters náuticos.

A partir del 11 de mayo el centro de todas las miradas serán el municipio de Uturoa, la capital de Raiatea, donde se instalará un ‘village’ de seguimiento de la regata. Y un día más tarde partirá la carrera en dirección a Bora Bora, considerada la Perla del Pacífico por su belleza natural; y Taha’a, famosa por sus amplios cultivos de la selecta vainilla de Tahití.

La regata se divide en distintas categorías: profesional, monocascos y multicascos; e implica distintos niveles de destreza. Las embarcaciones pasan de las movidas aguas oceánicas a la tranquila laguna interior que envuelve a las islas a través de unos ‘pasos’ o interrupciones en la barrera de coralina, en un entorno que ya de por sí quita la respiración.
Después de cada jornada de regata no puede haber mejor fin de fiesta, porque el día termina con una cena típica tahitiana a base de pescado y marisco fresco, música de ukeleles e historias compartidas entre visitantes y locales. Una experiencia excepcional para conocer la verdadera esencia de estas islas que sedujeron a Paul Gauguin, y cuyos paisajes y gentes quedaron para siempre asociados a su obra pictórica. Puro exotismo de nuevo en las islas Polinesias.
Para saber más sobre la competición visita http://www.tahitipearlregatta.org.pf/
Inauguramos con Tahití la descripción de cada una de las islas polinesicas que no os pedeis perder.
Esta isla es el corazón palpitante de los Mares del Sur. Es la puerta de entrada del territorio con el aeropuerto de Tahiti Faa’a, además del centro administrativo con Papeete, la capital del país y el pulmón económico con el puerto, las empresas y los comercios.
En el centro de la ciudad, el mercado de Papeete constituye una parada ineludible para cualquiera que visite la capital. Ofrece una amplia variedad de frutas, verduras y pescado fresco de las islas, así como una atractiva y colorida selección de objetos artesanales.
Pero Tahiti es mucho más que Papeete, posee valles majestuosos que caen hasta fundirse con la laguna, sitios arquológicos de alto interés, bellos montes volcánicos de puntas aceradas como Aorai y Orohena.
También ofrece un abanico de actividades al aire libre y rutas, así como recoge los principales eventos deportivos y culturales de las ISlas.
Además, algunos hoteles de Tahiti organizan magníficos espectáculos de baile tradicional. En nel mismo corazón del triángulo polinesico, la isla propone sitios históricos, religiosos sagrados encantadas por los relatos de los ancianos y multiples lugares cargados de mitos, así como algunos museos que se encuentran por toda la isla.
Tahiti Iti, unida a Tahiti a través de un itsmo, brinda algunos de los más bellos paseos que se pueden hacer en TAhití y sus islas, en especial la caminata que lleva hasta el “Pari”, sitio grandioso y totalmente salvaje, o por supuesto la que lleva a Teahupo’o, una de las playas más famosas entre los amantes del surf de todo el mundo.
La isla ofrece espectáculos que no conviene perderse, como el Gran Heiva en julio (festival anual de cantos y bailes), demostraciones de baile y exposición de artesanía que se celebran a lo largo del año, el festival anual de documentación oceánico (imaginense!!) o la competición internacionale de surf Billabong.

Para que sigáis descubriendo un poquito más de este paradisíaco destino, en PolinesiaViajes.com queremos iros mostrando poco a poco las características y las diferencias entre unos archipiélagos y otros.
Inauguramos por ello hoy esta sección con las Islas de la Sociedad.
Este archipiélago en realidad comprende las Islas Barlovento y las Islas Sotavento, y son básicamente un conjunto de islas tropicales rodeadas de lagunas.
Existe una leyenda sobre la creación de estas islas que dice que antes había cinco lunas sobre el cielo de Tahití que tenían un rostro humano, mucho más acusado que la Luna actual. Quien las miraba fijamente se volvía loco. El dios creador Taaroa, enfadado con su maleficio, las hizo temblar produciendo grandes terremotos hasta que cayeron al agua. Las cinco lunas, al caer, formaron las cinco islas al oeste de Tahití: Moorea, Maiao, Huahine, Raiatea y Bora Bora.
La principal es Tahití, siendo además la mayor de las islas polinesias, siendo Papeete la capital administrativa.
En Tahití encontramos dos espléndidos macizos volcánicos; el grande está en el mismo centro de Tahití Nui, coronado por las nubes a más de 2000 metros en el monte Orohena, y el pequeño, cuyo monte Mairenui culmina a 1300 metros en pleno centro de Tahití Iti. Ambas islas, vinculadas al istmo de Taravao, evocan un cometa de esmeralda, en el halo turquesa de su estrecha laguna.
El archipiélago de la Sociedad comprende también a la isla Moorea, cuyos `picos volcánicos se reflejan en las aguas calmes de su laguna, separada de Tahití por tan sólo 17 km de un profundo brazo de mar.
La isla de los pájaros, Tetiaroa, se encuentra próxima a Tahití y Moorea, constituyendo la idea que nos hacemos de edén original.
La isla de Huahine, ubicada a 175 km al noreste de Tahití, es una isla mágica por lo poco conocida y explorada que está. Se habla de Huhaine como la isla secreta y salvaje, ya que aún conserva tradiciones muy vivaces entre sus gentes.
Raiatea y Tahaa, son las islas sagradas de este archipiélago, tienen fértiles valles y comparten la laguna. Ofrecen condiciones de navegación especialmente agradables por lo que los aficionados a este pasatiempo ya tienen un nuevo destino.
La famosa isla Bora Bora, en la que domina una belleza “irreal” de sus aguas plagadas de exóticos peces de colores, de sus “motu”(islotes) con plantaciones de cocoteros franjeadas de arena blanca y jardines de corales.
Finalmente la última isla que compone este archipiélago es Maupiti, la isla del corazón, enredada a la mitad de una laguna de color jade.
Tras esta breve introducción sobre las Islas de la Sociedad seguro que os habeis quedado con ganas de conocer más, pero no os preocupéis porque poco a poco iremos ampliando la información sobre cada una de las islas, ya que cada una constituye una atracción en sí misma dadas las peculiaridades y particularidades de su geografía o historia.